Guía completa para viajar con un bebé en avión

Imagen: Midjourney

Recuerdo el miedo y la ansiedad que sentí antes de viajar en avión con mi bebé por primera vez. ¿La pasará mal? ¿Podrá (podremos) dormir? ¿Y si se le tapan los oídos? ¿Qué le doy de comer? ¿Qué tengo que llevar? Son solo algunos ejemplos de todas las preguntas que se nos cruzan por la cabeza antes de vivir esta experiencia.

Al ser todo nuevo y desconocido, no sabemos cómo se va a dar y es normal que eso nos genere angustia. Por eso en este artículo te comparto mis consejos para viajar con un bebé en avión: desde que asiento elegir, hasta que artículos empacar, pasando por cómo entretener al bebé durante el viaje y cómo manejar el jet lag después del vuelo.


¿Por qué viajar en avión con bebé?

Yo vivo en Europa y es cierto que a algunos destinos es más fácil ir en tren o en bus. Si bien el trayecto en avión es más corto, si tomamos en cuenta el tiempo que nos toma ir al aeropuerto, hacer el check in, embarcar, etcétera, termina resultando más cómodo elegir otro medio de transporte.

Sin embargo, no todos los destinos son accesibles en transporte terrestre. En mi caso, para visitar a mi familia me toca cruzar un océano, y el avión es la única opción. Otras veces, elegimos este medio de transporte porque, más allá de la logística, nos podemos ahorrar bastante tiempo y/o dinero.

una mamá que viaja en avión con su bebé
Foto: Paul Hanaoka / Unsplash

¿A partir de qué edad puede un bebé viajar en avión?

Las compañías aéreas suelen aceptar a los recién nacidos a partir de los 14 días de vida. Después dependerá de cada familia y sus circunstancias si deciden viajar cuando el bebé es recién nacido o esperar un poco más.

Una práctica común y recomendada por los pediatras es esperar por lo menos a que el bebé tenga dos meses. A esta edad, se le dan las primeras vacunas, con lo cual estará más protegido y corre menos riesgo al compartir un espacio cerrado con tanta gente.


¿Qué documentación necesita mi bebé para viajar en avión?

Para vuelos internacionales, el bebé necesita un pasaporte. Conviene también llevar su calendario de vacunación al día. En el caso de los vuelos nacionales, esto dependerá de cada país y de la nacionalidad del bebé.

Si es un vuelo local en el país natal del bebé, muchas veces su documento o cédula de identidad será suficiente para viajar. Ante la duda, el pasaporte siempre será suficiente para tomar cualquier tipo de vuelo.

Si el bebé viaja con solo uno de sus padres, habrá que averiguar cuáles son los requisitos para salir del país. Para vuelos internos, por lo general nos podemos mover con libertad. Sin embargo, en algunos países, el padre o la madre pueden viajar con su bebé solo si cuentan con una autorización del otro progenitor para que su hijo pueda salir del país.

un pasaporte con sellos de entrada y salida a muchos países
Foto: ConvertKit / Unsplash

¿Tengo que comprar un boleto de avión para mi bebé?

La respuesta es siempre sí, pero habrá una gran diferencia de precio según su edad. Hasta los 2 años, los bebés pueden viajar en el regazo de sus padres. El billete es gratuito o tiene un precio muy bajo según la aerolínea, solo se pagan las tasas o en algunos casos el 10% del precio.

Los bebés también pueden viajar en una silla homologada si se les compra un asiento antes de los 2 años. En este caso, el precio del billete suele ser alrededor del 50 al 70% del de un adulto.

A partir de los 2 años, ya estamos obligados a comprar un asiento para el niño. Se recomienda que el niño viaje en una silla de auto que sea apta para aviones también. Ante cualquier duda, conviene llamar a la aerolínea para informarse.


¿Qué equipaje incluye el boleto de avión del bebé?

Por lo general, se puede llevar un cochecito de bebe y una silla de auto sin costo extra. El resto del equipaje dependerá del boleto que compremos. A veces, se puede llevar una carry on en el equipaje de mano solo para el bebé. Otras veces, solo se permite llevar un bolso. En cualquier caso, esto se deberá corroborar con la aerolínea al comprar el pasaje.


¿Qué asiento debo elegir?

Conviene elegir un asiento ubicado del lado de la ventana. Allí el bebé estará más seguro y no correrá el riesgo de que le caigan objetos del portaequipaje encima. También estará más a salvo cuando pasen las azafatas con comida y bebidas calientes. Por una cuestión de seguridad, no se podrá elegir los asientos con salida de emergencia.

Para vuelos intercontinentales, las aerolíneas pueden proporcionar una cuna para que el bebé pueda dormir. En ese caso, una vez que compramos el billete, llamamos a la aerolínea para que nos reserven la cuna y nos den un asiento que permita utilizarla. Esto no tiene costo extra. Sin embargo, solo podrán usar la cuna los bebés que no superen los 10 kg y los 70 cm. Estas medidas pueden variar según la empresa, y por este motivo también es importante llamar para averiguar.

Dato de color: los asientos que nos suelen dar cuando reservamos la cuna, son aquellos que se suelen cobrar más caros porque tienen más espacio para las piernas. Así que mejor para el bebé y mejor para nosotros también.

foto de una mamá que besa a su bebé en la frente en el asiento del avión
Nuestro primer vuelo juntos del otro lado de la panza 💕

¿Qué llevo en el bolso del bebé?

El bolso para el avión lo armamos como para cualquier salida, pero sumando un par de mudas de ropa y pañales para estar tranquilos. No hay que olvidar:

  • Pañales y cambiador portátil: los baños de los aviones cuentan con cambiadores donde podemos cambiar al bebé. Llevamos un cambiador portátil para ponerlo arriba del cambiador.
  • Toallitas húmedas, algodones, óleo calcáreo: esto depende de lo que use cada familia para cambiar los pañales. Yo hago una combinación, las toallitas son más prácticas, pero el óleo es más suave para la piel. Para no llevar una botella entera de óleo, que sumado a todo lo otro termina pesando un montón, pongo un poco en un contenedor chiquito, como de alcohol en gel.
  • Mantita: esto es completamente opcional ya que en el avión contaremos con mantas, pero si a tu bebé le gusta mucho la suya, puede ser un buen aliado para el viaje.
  • Mudas de ropa: yo diría 3 como mínimo para estar tranquilos por cualquier accidente que pueda ocurrir. Te recomiendo que tu bebé viaje con varias capas de ropa, así le podés ir sacando o agregando según la temperatura dentro del avión. Y no te olvides de chequear la temperatura del destino para llevarle ropa apropiada para cuando se bajen del avión.
  • Juguetes y peluches: le llevamos algunos juguetes, juegos y peluches que le gusten mucho para que se entretenga. También podemos llevarle algún juguete nuevo, como va a ser novedoso quizás el bebé dure más tiempo entretenido. Algunas aerolíneas a veces te regalan un peluchito, otras veces no tienen o se olvidan. No dudes en preguntarle a la azafata si tienen kits para bebés (aplica para niños también).

¿Se puede llevar comida de bebé en el avión?

Sí, se puede llevar comida de bebé y en este caso no aplican las restricciones que suelen haber en cuanto a comida y líquidos. Lo que llevemos va a depender de qué consuma nuestro bebé y su edad.

La situación más fácil de todas es cuando el bebé tiene menos de 6 meses y lo amamantamos ya que no hace falta llevar nada. Si se alimenta con leche de fórmula, podemos llevar el polvito y agua para prepararla, o podemos pedir agua a las azafatas.

Con mi bebé hacíamos lactancia materna exclusiva, pero igual yo aprovechaba que estaba permitido y me llevaba una botella de agua para mí. Cuando el bebé tenga más de 6 meses y ya empiece con la alimentación complementaria, podemos llevarle la comida que consuma, y su vaso con agua. Te recomiendo que le lleves también algunos snacks, sobre todo para vuelos largos.

un chorro de leche que va llenando un contenedor
Foto: Nikolai Chernichenko / Unsplash

Otros consejos para viajar en avión con bebé

Para hacer que el vuelo sea lo más ameno posible para nuestro bebé (y para nosotros), la estrategia que usemos dependerá mucho de su edad. Los bebés más pequeños son los que mejor suelen vivir el viaje, ya que sus necesidades son más básicas.

Para bebés más grandes o toddlers, a las necesidades básicas de amor, sueño, comida e higiene también se le suma la necesidad de entretenimiento y movimiento. Aquí te presento mis consejos para que tanto bebés como adultos tengan una buena experiencia de viaje:

  • Anticipale al bebé sobre el viaje: no importa la edad que tenga, le podés contar que van a viajar en avión, adónde van a ir, cómo funciona este medio de transporte… De esta manera, tanto vos como el bebé se sentirán más tranquilos y preparados.
  • Cambialo antes del vuelo: si bien los aviones cuentan con cambiadores para bebés, el espacio es estrecho y un poco incómodo, así que intentaremos cambiarlos antes de subir al avión.
  • Intentá respetar su rutina de sueño: lo ideal es viajar en el horario en el que el bebé duerme para que el viaje no se les haga tan largo ni pesado. Si comprás un asiento para tu hijo/a, podés llevar un pequeño colchón inflable adaptado para que pueda dormir más cómodo. Antes de comprarlo, conviene averiguar con la aerolínea si aceptan este tipo de colchones.
  • Con las comidas: lo mismo, intentaremos respetar su rutina lo máximo posible para que el bebé no se sienta irritado porque tiene hambre o sed.
  • En el despegue y el aterrizaje: son los momentos más delicados para el bebé ya que se le pueden tapar los oídos. Entonces, le daremos algo para que succione para evitar que esto ocurra y se sienta incómodo. Puede ser su chupete, su biberón o también lo podemos amamantar.
  • Vestilo en capas y con ropa cómoda: la ventaja de vestirlo en capas es que podrás ir agregando o sacando prendas según la temperatura del avión.
  • Hacelo caminar o pasear si es más grande: sobre todo en vuelos de larga distancia, no es fácil quedarse quieto en un asiento durante 10 horas o más, incluso para los adultos. Podés hacer pasear a tu bebé por los pasillos del avión para que la pase mejor. Si aún no camina, no olvides tener una mochila portabebés a mano por si se te cansan los brazos.
  • Llevá objetos para entretenerlos: pueden ser libros, peluches, juguetes, stickers… esto dependerá de la edad y los gustos de cada bebé.
  • No te estreses por los otros pasajeros: muchas veces nos preocupa molestar a las personas que viajan con nosotros. La realidad es que ocuparte de tu bebé (y de vos misma) ya es un montón. Si tu bebé llora, o la pasa mal, intentá concentrarte en él y no preocuparte por lo que los otros pasajeros piensen o cómo te miren.
  • Pedí y aceptá ayuda: no hace falta tener la mentalidad de “yo puedo con todo”. Sí, sabemos que podés, pero la gente es súper amable y muchas veces no les cuesta nada darte una mano cuando lo necesitás, aunque sea para pasarte un bolso del portaequipajes.
un bebé sobre el cambiador del baño del avión
Cambiando el pañalito en el baño del avión ✈️

¿Y después del vuelo?

Después del vuelo, palmadita en el hombro: ya pasó lo más difícil. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta que, según cómo haya sido el viaje y la diferencia horaria, nuestro bebé puede tener jet lag. Acá es cuando nos toca confiar en nuestro instinto, teniendo en cuenta sus necesidades por supuesto.

Intentaremos ir volviendo de a poco a su rutina de sueño, pero siendo flexibles. Si el bebé necesita dormir una siesta, aunque sea fuera del horario habitual, lo dejamos descansar. Pero es importante que esa siesta no se nos vaya de las manos. Esta es para mí una de las pocas excepciones a la regla “no despiertes a un bebé”. Si ya descansó un rato, podemos despertarlo suavemente y así evitar que su siesta reemplace su sueño nocturno.



Si bien viajar en avión con un bebé nos puede generar ansiedad al principio, con un poco de preparación podemos vivir una experiencia manejable e incluso agradable. Es importante que nos informemos bien sobre las políticas de la aerolínea ya que esto puede influir sobre nuestra elección a la hora de comprar el pasaje.

Habiendo cruzado el océano atlántico 4 veces sola con un bebé de menos de un año, te puedo decir que te quedes tranquila, vas a sobrevivir. Te vas a encontrar con gente amable y comprensiva, y sí, también con el que le toque sentarse cerca tuyo y no esté demasiado contento.

Lo principal es intentar que el viaje sea lo más ameno posible para vos y para tu hijo/a. Si es posible pedir una cuna, no lo dudes, te puede hacer el trabajo mucho más fácil. No te olvides de respirar profundo cuando sea necesario y de disfrutar la experiencia.

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